De nada sirve tener una lista enorme y una automatización perfecta si tus emails no se abren o, peor aún, se abren y nadie los lee hasta el final. En este capítulo vas a aprender a escribir asuntos que generan curiosidad y correos que se leen sin esfuerzo.
El asunto es lo único que decide si tu email se abre o desaparece sin más entre las decenas de correos que recibe tu suscriptor cada día. Un buen asunto suele apoyarse en uno de estos recursos:
Evita el uso excesivo de mayúsculas, signos de exclamación múltiples y palabras que suelen activar los filtros de spam como "gratis", "oferta" o "urgente" escritas en mayúsculas o repetidas varias veces. No es que estas palabras estén prohibidas, pero abusar de ellas hace que tus correos tengan más probabilidades de acabar en la carpeta de spam en lugar de en la bandeja de entrada.
Justo debajo o al lado del asunto, la mayoría de gestores de correo muestran un fragmento del contenido del email: el texto de previsualización o "preheader". Muchas veces se deja al azar y termina mostrando algo poco útil como "¿No ves bien este correo? Ábrelo en tu navegador". Aprovecha ese espacio para reforzar o completar el mensaje del asunto, dando una razón extra para abrir el correo.
Asunto y preheader trabajan juntos. Piénsalos como una pareja: el asunto capta la atención y el preheader remata la razón para abrir el email.
Aunque tu email lo reciban cientos de personas a la vez, cada una lo lee sola, en su bandeja de entrada, normalmente en el móvil. Escribe en singular, con un tono conversacional, como si le escribieras a un solo cliente al que conoces. Evita el lenguaje corporativo impersonal ("estimados suscriptores", "nuestra empresa se complace en anunciar") y apuesta por frases cortas, directas, con la voz que usarías si le contaras esto mismo a alguien tomando un café.
La mayoría de las personas no leen un email palabra por palabra: lo escanean. Para que tu mensaje llegue incluso a quien solo le echa un vistazo rápido, estructura el contenido de forma visual:
Es tentador querer que el lector haga varias cosas en un mismo correo: que visite el blog, que siga en redes, que compre, que responda... Cuantas más opciones das, menos acciones consigues, porque el lector duda y termina sin hacer ninguna. Define un único objetivo por email y construye todo el mensaje alrededor de esa acción, con un botón o enlace claro que no deje dudas sobre qué tiene que hacer a continuación.
Un email, un objetivo, una llamada a la acción. Si necesitas comunicar varias cosas distintas, es mejor dividirlo en varios correos que meterlo todo junto y diluir el mensaje.