Ya sabes por qué el email funciona, cómo captar suscriptores, cómo automatizar la bienvenida y cómo escribir correos que se leen. En este último capítulo vas a aprender qué métricas mirar de verdad, con qué frecuencia enviar, y vas a salir con un plan concreto de 30 días para poner todo esto en marcha.
Es fácil perderse entre decenas de datos que ofrece cualquier herramienta de email marketing. Para empezar, céntrate en tres:
No te obsesiones comparando tus cifras con "la media del sector" que se lee por ahí: esos números varían muchísimo según el tamaño de la lista, el tipo de negocio y la calidad de la suscripción. Lo que de verdad importa es tu propia evolución: si mes a mes tus aperturas y clics mejoran, vas en la dirección correcta.
No persigas vanity metrics. El número de suscriptores en bruto dice poco; lo que mueve la aguja de tu negocio es cuánta gente abre, hace clic y acaba comprando.
No existe una frecuencia "ideal" universal, pero sí un principio que casi siempre funciona: es mejor enviar con regularidad, aunque sea poco, que enviar mucho de forma irregular y luego desaparecer semanas. Un envío semanal o quincenal sostenido en el tiempo genera más confianza y mejores resultados que una ráfaga de correos seguida de silencio durante meses.
Elige una frecuencia que puedas mantener de forma realista y avisa de ella, aunque sea de forma implícita, siendo consistente. Tus suscriptores acabarán esperando tu email ese día, y eso juega a tu favor.
Con todo lo visto en este curso, aquí tienes un plan semana a semana para lanzar tu email marketing desde cero:
Al final de estas cuatro semanas ya tendrás lo esencial funcionando: una forma de captar suscriptores, una bienvenida automática y un primer envío regular con datos reales que analizar. A partir de ahí, todo es cuestión de repetir, medir y mejorar poco a poco.
No necesitas tenerlo todo perfecto para empezar. Necesitas empezar para poder tenerlo, con el tiempo, cada vez mejor. La constancia importa más que la perfección en email marketing.