Tu ficha de Google es la base, pero tu web sigue sumando. No necesitas ser programador ni contratar a una agencia para aplicar lo esencial. En este capítulo vemos los elementos on-page —es decir, todo lo que puedes ajustar directamente en tus páginas— que más impacto tienen y menos complicación requieren.
El title (título de la página) es el texto azul y clicable que aparece en los resultados de Google, y la meta description es el resumen que aparece debajo. No se ven en tu web, pero son de los elementos que más peso tienen para que Google entienda de qué trata cada página y para que una persona decida hacer clic.
La fórmula que funciona bien para negocios locales es simple: servicio o producto + ciudad o zona + un matiz que te diferencie. Por ejemplo, en lugar de un título genérico como "Inicio", algo como "Clínica dental en Benifaió | Revisiones y urgencias" dice mucho más, tanto a Google como a la persona que busca.
La meta description no afecta directamente al posicionamiento, pero sí a cuánta gente hace clic en tu resultado, así que escríbela como una pequeña llamada a la acción: qué ofreces y por qué elegirte.
Cada página debería tener un único H1 (el título principal) que resuma claramente de qué trata, y después H2 y H3 para organizar las secciones, igual que los apartados de un documento. Esta estructura ayuda a Google a entender la jerarquía de tu contenido y ayuda a las personas a leer en diagonal y encontrar lo que buscan.
No hace falta complicarse: piensa en cómo explicarías tu negocio a alguien en voz alta, por bloques, y traduce esos bloques a encabezados.
Incluir el nombre de tu ciudad o barrio y tus servicios principales en el texto de tu web ayuda a Google a relacionar tu página con esas búsquedas. La clave está en la palabra "naturalidad": escribe para que una persona real entienda y confíe, no para repetir una palabra clave el máximo número de veces posible.
Repetir artificialmente palabras clave (lo que se conoce como keyword stuffing) es una práctica anticuada que hoy en día perjudica más de lo que ayuda: Google la detecta y penaliza, y además genera un texto incómodo de leer que aleja a los clientes.
Escribe primero para la persona, después revisa que Google lo entienda. Un texto claro, útil y específico sobre tu zona y tu servicio siempre funciona mejor que un texto forzado por el SEO.
La mayoría de búsquedas locales se hacen desde el móvil, muchas veces mientras alguien va de camino. Si tu web tarda en cargar o no se ve bien en pantallas pequeñas, pierdes clientes antes incluso de que lleguen a leer nada, y Google lo tiene en cuenta como señal de mala experiencia.
Algunas comprobaciones básicas que puedes hacer sin conocimientos técnicos: abre tu web desde el móvil y mira si el texto se lee sin hacer zoom, si los botones son fáciles de pulsar y si las imágenes no tardan una eternidad en aparecer. Herramientas gratuitas como PageSpeed Insights de Google te dan un diagnóstico rápido y sugerencias concretas.
El enlazado interno es simplemente conectar tus propias páginas entre sí: desde tu página de inicio a tu página de servicios, desde un artículo del blog a tu página de contacto, etc. Ayuda a que Google descubra y entienda mejor todas tus páginas, y ayuda a las personas a moverse por tu web sin frustrarse buscando información.
Una buena práctica sencilla: cada vez que menciones un servicio en un texto, enlázalo a la página donde lo explicas con detalle.
No necesitas rehacer tu web entera. Revisar los títulos de tus páginas principales, comprobar que carga rápido en el móvil y añadir algunos enlaces internos son cambios de una tarde con impacto real.